Seguramente habrá escuchado muchas veces un tema en continuo debate como es el dilema entre la generación de oxígeno medicinal a través de una planta in-situ y el oxígeno medicinal suministrado en botellas o en tanques. La respuesta es bien sencilla, no debería haber una lucha entre ambos suministros porque ambas vías son perfectamente válidas. El debate simplemente viene dado por una diferencia de apreciación por parte del cliente final que considera que el oxígeno en botellas es de mayor calidad por denominarse medicamento, cuando ambos oxígenos, el embotellado y el producido in-situ, son gases medicinales para uso humano.
¿Cómo funciona una PSA o planta generadora de oxígeno?
La técnica no se diferencia mucho de la producción de oxígeno medicinal para su posterior embotellado en cilindros y tanques, pero a mucha menor escala. La mayor diferencia es que para alcanzar un 99% de pureza en oxígeno, el proceso se ha de realizar por enfriamiento del aire, el cual necesita de una inversión económica muy fuerte sólo alcanzable por algunas grandes empresas, mientras que el 93% se alcanza por tamices cuya tecnología es más asequible.
Las centrales de producción de oxígeno medicinal on-site se basan en la tecnología PSA (pressure swing adsorption) que, a través de la adsorción por diferentes presiones, toma el aire atmosférico, la materia prima más barata del mundo, para secarla y filtrarla eliminando las partículas en suspensión, humedad y bacterias. Este aire procesado se hace pasar por los generadores de oxígeno dotados con columnas de adsorción formadas por tamices moleculares de zeolita que tienen la particularidad de adsorber el nitrógeno contenido en el aire, recuperar el oxígeno y posteriormente almacenarlo o alimentar un sistema de distribución.
Es aconsejable que los generadores de oxigeno medicinal PSA estén diseñados y fabricados de forma que la Zeolita esté fijada mediante un sistema de galletas con muelles u otro sistema de fijación similar, para que no se mueva con el paso del aire y no se pueda golpear y romper, convirtiéndose en polvo y por consiguiente contaminando la red de gases del centro sanitario. Los lechos moleculares que llevan muelle son aquellos que en las partes superior e inferior llevan tapas con tornillos, los que no llevan muelle son abombados en la parte superior e inferior. Lógicamente que para el fabricante significa menos costes, pero no cumplen con la calidad y seguridad requerida para uso medicinal.


